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El fundador Kim Fournais presidirá Saxo Bank tras la adquisición de la participación mayoritaria por parte de Safra Sarasin. Daniel Belfer es nombrado director ejecutivo.

Kim Fournais ha dedicado más de tres décadas a convertir Saxo Bank, una empresa emergente de Copenhague, en una plataforma global de negociación e inversión. El 2 de marzo de 2026, redefinió su siguiente capítulo.

El fundador y director ejecutivo confirmó que el grupo suizo Safra Sarasin ha completado la adquisición de una participación mayoritaria en Saxo Bank, lo que supone uno de los cambios de propiedad más significativos en la historia de la entidad crediticia danesa y un momento crucial en la trayectoria empresarial de Fournais. Saxo Bank entró en el mercado suizo en 2007 mediante la adquisición del banco suizo Synthesis Bank a Charles Henri Sabet, lo que marcó el inicio de su presencia en Suiza.

Para Fournais, quien cofundó la empresa en 1992 junto con Lars Seier Christensen y Marc Hauschildt, la transacción no es tanto una salida como un reajuste. Sigue al frente de Saxo Bank y continúa siendo un accionista importante, posicionándose no como un fundador que se marcha, sino como el artífice de una alianza a largo plazo con un grupo bancario privado suizo conocido por su balance conservador y su franquicia global de gestión patrimonial.

Las personas cercanas al acuerdo describen este como la culminación de meses de diálogo estratégico. Según quienes conocen su forma de pensar, la prioridad de Fournais era encontrar un propietario capaz de apoyar la expansión internacional de Saxo, respetando al mismo tiempo su cultura basada en la tecnología y su marca independiente.

Bajo su liderazgo, Saxo pasó de ser un bróker de divisas especializado a convertirse en una plataforma de inversión multiactivos que presta servicios a clientes en más de 180 países. La infraestructura tecnológica propia del banco, defendida desde hace tiempo por Fournais, ha sido fundamental para esa transformación, ya que ha permitido establecer alianzas con instituciones financieras y ofrecer capacidades de negociación de marca blanca junto con su oferta directa al cliente.

La llegada de Safra Sarasin como accionista mayoritario proporciona mayores recursos de capital y acceso a una red global de banca privada. Para Fournais, la lógica es estratégica: combinar la experiencia de Saxo en el comercio digital con el alcance de Safra Sarasin en la gestión de patrimonios.

Ha calificado repetidamente esta operación como una alianza basada en fortalezas complementarias, más que en ingeniería financiera. El grupo suizo aporta una gestión a largo plazo y la solidez de su balance; Saxo contribuye con tecnología escalable y una base de clientes comprometida con lo digital.

Es fundamental destacar que Fournais sigue siendo el director ejecutivo. Según fuentes internas, la continuidad del liderazgo fue un elemento determinante del acuerdo, lo que subraya la confianza depositada en la estrategia y el modelo operativo del fundador. Las estructuras de gobierno se han actualizado para reflejar la nueva propiedad, pero la gestión diaria sigue bajo su dirección.

En conversaciones con el personal, Fournais ha hecho hincapié tanto en la estabilidad como en la ambición. El mensaje interno ha sido que la cultura emprendedora de Saxo, forjada a lo largo de décadas de ciclos de mercado, perdurará, incluso aunque cambie su base de accionistas.

Para un fundador que ha guiado al banco a través de la crisis de las puntocom, la crisis financiera mundial y las sucesivas oleadas de disrupción fintech, la venta mayoritaria no representa ni una retirada ni una reinvención. Por el contrario, supone un paso calculado para garantizar la competitividad a largo plazo de Saxo Bank en un sector financiero europeo cada vez más consolidado.

Ahora que Safra Sarasin se ha convertido en el propietario mayoritario, la siguiente fase del desarrollo de Saxo Bank pondrá a prueba si la convicción que Fournais ha mantenido durante mucho tiempo —que las plataformas de inversión basadas en la tecnología pueden coexistir con la banca privada tradicional— puede traducirse en un crecimiento transfronterizo duradero.

Para Kim Fournais, el acuerdo es, en última instancia, algo personal. Tras haber creado la institución desde cero, ha elegido un socio no para sustituir su visión, sino para reforzarla.

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